Sunday, May 20, 2012
   
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Que se callen los católicos

 

mordazaHace algunas semanas, mientras anunciaban actividades para presionar por la legalización del aborto en El Salvador, la Articulación por el Derecho a Decidir exigió a las Iglesias cristianas, especialmente a la católica, que dejen de injerir en la política salvadoreña.

Para ellos, es una verdadera lástima que no podamos complacerles. Y es que los cristianos de cualquier denominación tenemos muy en claro que el aborto, sea cual sea el apellido que le quieran poner, no es más que un vil y cobarde asesinato contra el ser humano más indefenso: el niño en el vientre de su madre.

Como lo hemos repetido hasta el cansancio y lo seguiremos haciendo, la lucha por la vida no es una cuestión ideológica o entre liberales y conservadores o izquierdas contra derechas, mucho menos es un pleito político partidario, sino como bien lo definiera el Beato Juan Pablo II, en su encíclica Evangelium Vitae, es la confrontación entre la Cultura de la Muerte y la Cultura de la Vida.

Para quienes profesamos la fe católica, luchar por la vida es un imperativo de nuestra fe.

La exhortación apostólica Sacramentum Caritatis, de S.S. Benedicto XVI, es clara cuando hace un vehemente llamado a “todos los bautizados” a luchar por la defensa de lo que ha llegado a conocerse como los Valores No Negociables de los Católicos: “el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas.”

Pero el llamado al silencio que nos hacen los asesinos abortistas es comprensible: La fe de un pueblo mayoritariamente cristiano les duele, nuestra constitución les duele, nuestra moral les duele…

No es cuestión retorica, es una realidad que se reflejo en una encuesta llevada a cabo el año recién pasado y que dio cuenta de que un 94% de los salvadoreños rechazan la legalización de cualquier forma de aborto.

La Iglesia Católica no son solo sus templos o autoridades, somos todos los fieles que comulgamos con el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, que es una Buena Nueva de Vida y con la Doctrina de la misma y de ninguna manera estamos en disposición de quedarnos callados ante la agresión que sufren las bases morales de nuestra sociedad, por grupos internacionalistas muy bien financiados que buscan lucrarse de la sangre derramada por miles de niños salvadoreños no nacidos, porque al final de cuentas, para ellos, el aborto es eso nada mas: UN GRAN NEGOCIO.

No podemos quedarnos callados, no queremos hacerlo y sabemos, como dijera casi proféticamente Mons. Oscar Romero, que denunciado esto perderemos el aplauso y seremos criticados por nuestra actitud pero el Mandato Divino es claro, porque como el mismo Mons. Romero dijera “EL ABORTO CRIMEN ABOMINABLE, TAMBIEN ES MATAR”.

La Cruzada del Siglo XXI no es por edificaciones, monumentos o tierras, es por las bases en la que está montado el andamiaje social y el futuro de nuestros hijos y nietos y eso NO ES NEGOCIABLE.

Para terminar, un llamado no solo a los católicos, sino a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a los que SOMOS MÁS, a luchar por la defensa de nuestra fe y nuestros Valores No Negociables.


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Desde el Vaticano

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Title: Papa: subiendo al cielo Jesús lleva el hombre a Dios (0:02:08)

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